
No solo la interfaz que da las indicaciones, sino la estructura que las condiciona.
Fue ahí donde el pensamiento sistémico dejó de ser un método y se convirtió en un lente.
Empecé a observar patrones más allá de la interfaz: cómo se forman hábitos, cómo emerge la fricción, cómo las personas colaboran y cómo ciertas estructuras condicionan la forma en que decidimos, trabajamos e interactuamos.
Si estás construyendo productos, equipos o sistemas donde el comportamiento no se alinea con la intención, conversemos.